La planta fabricará los vehículos eléctricos de nueva generación de la compañía, que se espera lleguen al mercado hacia mediados de la década.
Los cambios en el complejo de Oakville incluirán la fusión de tres talleres de carrocería en uno y la incorporación del montaje de paquetes de baterías, según Ford.
La planta de Oakville seguirá fabricando los crossovers de gasolina Ford Edge y Lincoln Nautilus hasta el parón de la planta.
La inversión forma parte del plan de Ford de contar con capacidad de producción para 2 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo a finales de 2026.
Según Ford, la readaptación durará seis meses y comenzará en el segundo trimestre del año que viene.