¿Cómo se da continuidad a uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos? Sony Santa Monica se encuentra en una situación parecida a la de Francis Ford Coppola cuando hizo la secuela de su obra maestra del cine de mafiosos, El padrino. Como la segunda parte de la historia de los Corleone, God of War Ragnarok pone bajo el microscopio a un miembro más joven y feroz de la familia. Al hacerlo, logra alcanzar las cotas de su predecesor y, en algunos aspectos, incluso superarlo. La escritura, las interpretaciones y la música son excepcionales y dan vida a este extenso tapiz nórdico, pero mientras sostiene tu corazón en una mano con su historia elegantemente contada, en la otra tritura huesos con un combate fantásticamente feroz. Todo se une para forjar una monumental epopeya de acción que añade otro hito impresionante al panorama de los videojuegos.
Una de las cosas que más me gustan cuando veo a superhéroes pelearse es cuando alguien recibe un golpe tan fuerte que sale despedido hacia atrás y atraviesa muros macizos, hace estallar camiones cisterna o se estrella contra sus amigos. Es una demostración fantástica de lo fuertes que se supone que son estos personajes casi divinos, y siempre decepciona que un juego de superhéroes no logre transmitir esa sensación. Con Marvel’s Midnight Suns, sin embargo, Firaxis ha construido un sistema de combate táctico por turnos profundo e innovador en torno al placer de ver a Iron Man, el Doctor Strange, Blade y compañía zarandear a los enemigos como juguetes que quieren romper, y eso no ha dejado de divertir en las cerca de 75 horas de su campaña de rol, sorprendentemente extensa. Aunque buena parte de ese tiempo no transcurre en combate, y si bien resulta atractivo conocer de cerca a este elenco de más de una docena de héroes de Marvel, populares y menos conocidos, el juego tiende a pasarse un poco a la hora de convencer a los héroes más poderosos de la Tierra de que sean tus mejores amigos.
Como muchos, llevo esperando un juego de Harry Potter realmente excelente desde tercero de primaria. En todo ese tiempo hemos tenido algunos juegos de LEGO Potter respetables, un decepcionante juego de quidditch de EA Sports por algún motivo, e incluso hemos sufrido la pesadilla febril que es Harry Potter Kinect. Pero ninguno se ha acercado a cumplir la fantasía de recibir una carta de admisión de Hogwarts que abre la puerta a un mundo secreto. Con Hogwarts Legacy, me alegra decir que por fin tenemos un juego de Harry Potter que captura parte de esa magia. Su mapa de mundo abierto clava por completo el ambiente del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, su combate a base de hechizos es desmayantemente bueno, los personajes que lo habitan son encantadores e inolvidables, y rebosa de innumerables distracciones capaces de absorber decenas de horas de tu tiempo. Puede que no sea el logro técnico más impresionante y sin duda arrastra la maldición de una escasa variedad de enemigos, pero ninguno de los problemas de Hogwarts Legacy puede lanzar un encantamiento Descendo sobre esta triunfal visita al mundo mágico.
Tras los excelentes remakes de Resident Evil 2 y 3 lanzados en 2019 y 2020, parecía una apuesta segura que Capcom haría un trabajo igual de admirable al reconstruir Resident Evil 4. Aun así, cuando pulsé el botón de inicio en este remake de 2023 del legendario juego de acción y terror de 2005, no estaba preparado para la fuerza con la que me haría flaquear las rodillas y me lanzaría de cabeza a 16 horas de tensión y euforia constantes. Esta campaña completamente revitalizada supera de forma espectacular al original en casi todos los aspectos imaginables. Su escenario en la campiña española es mucho más siniestro, su ritmo se ha ajustado hasta el punto de que apenas se desperdicia un minuto y sus controles se han modernizado para que sus características mecánicas de disparo dinámico brillen de verdad. Llevo 18 años esperando un juego que me emocione igual que Resident Evil 4; resulta que todo este tiempo lo que esperaba era otro Resident Evil 4.