Entre las asignaciones, los bancos públicos de desarrollo recibieron 300.000 millones de yuanes adicionales (44.000 millones de dólares), destinados principalmente a financiar proyectos de infraestructura. Junto con las medidas se anunciaron normas estrictas que exigen que los proyectos sean rentables y estén bien orientados.
Los gobiernos locales recibieron luz verde para usar más de 500.000 millones de yuanes (73.000 millones de dólares) de las cuotas existentes de bonos especiales, y se les prometió una reducción de los costes de financiación mediante cambios en los tipos de interés.
En plena crisis energética provocada por graves sequías y olas de calor, el Gobierno dijo que las eléctricas gestionadas por el Gobierno central podrán vender 200.000 millones de yuanes (29.000 millones de dólares) en deuda especial para garantizar un suministro energético suficiente.