Como muchos de los juegos anteriores de Supermassive, The Quarry está claramente hecho por y para gente que ama las películas de terror. Desde el principio construye poco a poco la tensión y la atmósfera, y consigue implicarte pidiéndote constantemente que tomes pequeñas decisiones que guiarán a su reparto adolescente de posibles víctimas. Cuando la sangre empezó a salpicar, cada elección parecía un paso más en un desastre imparable, y eso hacía casi imposible soltar el mando. Sin embargo, al volver a jugarlo una segunda vez, fue imposible ignorar lo poco interactivo que resulta en realidad buena parte de The Quarry. Como secuela espiritual de Until Dawn, es una película mejor, pero un juego peor.
Sigues la historia de nueve monitores de campamento que se quedan atrapados en el bosque una noche más al final del verano, sin nada que hacer salvo montar una última fiesta antes de volver a sus vidas. Algo los acecha desde la linde del bosque (cómo no) y tus decisiones determinan cuáles de los monitores, si es que alguno, lograrán sobrevivir a la noche. Este planteamiento superpone tres tramas de terror bastante de manual a medida que avanzas, pero se nota que Supermassive Games se divirtió mucho ideando cómo conectarlas. Mientras juegas puedes creer que estás en un tipo de película de terror, pero a menudo estás en otra.
Como niño de los 90, cada vez que entraba en un salón recreativo daba una vuelta para ver qué máquinas había antes de meter mis monedas en ninguna. Eso no solía durar mucho, porque en cuanto veía una máquina de Teenage Mutant Ninja Turtles les gritaba a mis amigos «¡Tienen las Tortugas!» y corríamos hacia ella.
Está más que claro que los desarrolladores de Tribute Games comparten un cariño similar por los beat 'em up de las TMNT de los 90. Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge es de una reverencia absoluta hacia el clásico arcade Teenage Mutant Ninja Turtles de 1989 y, sobre todo, hacia Turtles in Time, de 1991. Y lo mejor de todo es que transforma el diseño de combate arcade, pensado para tragarse monedas, en algo mucho más basado en la habilidad sin perder el atractivo de aporrear botones. En pocas palabras, Shredder’s Revenge es un ejemplo perfecto de cómo dar nueva vida a un beat 'em up arcade clásico.