2022 fue un año repleto que incluyó favoritos independientes (Immortality), superproducciones (God of War Ragnarok) y éxitos más pequeños y sorprendentes (Marvel Snap), así que no debería extrañar que algún juego se te haya pasado por alto. Pero el lanzamiento más fácil de perderse quizá sea Need for Speed Unbound, de finales de noviembre, la última entrega de la veterana serie de carreras callejeras de EA. Con Criterion Games (la de Burnout) al mando, Unbound tenía potencial para ser uno de los mejores juegos de carreras del año, o para devolver a la serie a su mejor nivel tras algunos tropiezos. Pero, aunque es atractivo visualmente y ofrece juego multiplataforma con PlayStation 5 y Xbox Series X/S, este juego de PC de $69,99 carece de un manejo de los coches satisfactorio y de un mundo de juego vivo.
Una de las cosas que más me gustan cuando veo a superhéroes pelearse es cuando alguien recibe un golpe tan fuerte que sale despedido hacia atrás y atraviesa muros macizos, hace estallar camiones cisterna o se estrella contra sus amigos. Es una demostración fantástica de lo fuertes que se supone que son estos personajes casi divinos, y siempre decepciona que un juego de superhéroes no logre transmitir esa sensación. Con Marvel’s Midnight Suns, sin embargo, Firaxis ha construido un sistema de combate táctico por turnos profundo e innovador en torno al placer de ver a Iron Man, el Doctor Strange, Blade y compañía zarandear a los enemigos como juguetes que quieren romper, y eso no ha dejado de divertir en las cerca de 75 horas de su campaña de rol, sorprendentemente extensa. Aunque buena parte de ese tiempo no transcurre en combate, y si bien resulta atractivo conocer de cerca a este elenco de más de una docena de héroes de Marvel, populares y menos conocidos, el juego tiende a pasarse un poco a la hora de convencer a los héroes más poderosos de la Tierra de que sean tus mejores amigos.
Puede que el año que viene resucite un remake como es debido, pero el cadáver putrefacto de Dead Space ya ha vuelto tambaleándose a la vida antes de tiempo en forma de The Callisto Protocol. Este sucesor espiritual de la serie de terror y supervivencia de ciencia ficción recrea los inquietantes pasillos manchados de sangre y la matanza de zombis espaciales que se establecieron por primera vez en la USG Ishimura allá por 2008, e inyecta al gore más asombro que nunca gracias a unas salpicaduras de sangre y vísceras de un detalle impresionante. Por desgracia, aunque el desmembramiento de mutantes nunca había sido tan vívido, los defectos de The Callisto Protocol se ven con la misma claridad. Algunas molestias puntuales con el control, un combate desequilibrado y una falta general de innovación dan como resultado una masacre de unas ocho horas gratificantemente sangrienta, pero que nunca llega a estar a la altura de la serie que la inspiró.