Análisis de Mario + Rabbids: Sparks of Hope - IGN
Cuando un juego da con una buena idea, algunos desarrolladores se conforman con ir a lo seguro en la secuela, con unos cuantos retoques pero ciñéndose en gran medida a lo que funcionó la primera vez. Tiene todo el sentido. Pero Mario + Rabbids: Sparks of Hope no es ese tipo de secuela: aunque Mario + Rabbids: Kingdom Battle nos sorprendió a todos con su inteligente táctica al estilo de XCOM con ropaje de Nintendo, esta continuación conserva sus mejores ideas pero se reinventa hasta el punto de que enseguida se siente muy distinta. Es más grande y mejor en casi todo, con un combate más libre y personalizable y un mundo principal repensado casi por completo, mucho menos lineal y repleto de puzles. La historia es un caos y la Switch no siempre puede con todo con fluidez, pero es un juego fantástico que puede jugarse como un agradable paseo o como un desafío táctico profundo y exigente, sin perder en ningún momento su disparatado sentido del humor.
La historia se retoma en el Reino Champiñón tras la invasión de los Rabbids, y todo se vuelve aún más raro enseguida cuando llega del espacio una mantarraya gigante para causar problemas. La historia es, de hecho, uno de los pocos tropiezos de Sparks of Hope: la mezcla transdimensional de personajes de Mario y Rabbids chiflados del original es completamente absurda, pero a su manera tiene cierto sentido. Esta vez, en cambio, una enemiga sin ninguna relación con lo anterior lo cubre todo de lo que en la práctica es el limo corrupto con ojos de Ganon en Breath of the Wild, y la mayoría de sus secuaces, aunque no todos, son también Rabbids por algún motivo. ¿Y además tenemos una nave espacial para viajar entre mundos, literalmente? A su lado, Kingdom Battle parece anclado en la realidad, algo que nunca pensé que diría de ese juego. No esperaba un trasfondo profundo ni nada parecido, pero es un poco lío. Eso sí, tiene chistes bastante buenos de forma constante, así que al menos me reía mientras me rascaba la cabeza.