Análisis de Pokémon Scarlet and Violet - IGN
Todavía me parece increíble que, tras 26 años de RPG lineales y directos, la desarrolladora Game Freak mirara a los jugadores de Pokémon a los ojos y les dijera: «Tranquilos, vayan adonde quieran». En los días previos al lanzamiento de Pokémon Scarlet and Violet, pensé que esa promesa acabaría siendo un reclamo publicitario, una pequeña broma, algo por lo que todos nos enfadaríamos después. Pero desde el momento en que salí de los venerables pasillos de la Academia Uva, esa promesa se ha cumplido de maravilla, con una jugabilidad abierta en un mundo abierto que brilla como un faro para el futuro de esta querida franquicia. Y aun así, un dedo de la pata maldita de Mankey se ha doblado de todos modos: el diseño maravillosamente innovador de Scarlet and Violet queda gravemente socavado por las numerosas formas en que se sienten muy inacabados, con problemas que van desde un mundo incompleto hasta fallos técnicos enormes y omnipresentes. Así que, aunque quiero celebrar cómo esta generación reinventa y revitaliza el mundo de Pokémon, no puedo hacerlo sin ponerle una enorme etiqueta de advertencia.