Kirby no es ajeno a la reinvención. Además de su capacidad para transformarse en todo tipo de formas y tamaños, los juegos en los que aparece suelen experimentar también con nuevos escenarios y mecánicas: ya sea hacer rodar a un Kirby sin extremidades con el lápiz de DS en Canvas Curse, pilotar robots en Planet Robobot o cambiar de raíz su forma de transformarse en Epic Yarn. Kirby y la tierra olvidada podría parecer a primera vista otra incorporación a esa lista, esta vez transformando la estructura tradicionalmente 2D en niveles 3D. Pero, en realidad, este plataformas se siente como el siguiente gran paso de una fórmula de Kirby más clásica y no como una ruptura con ella, y traslada con habilidad lo que me encanta de Kirby a una perspectiva nueva, aunque todavía familiar.
Como muchos de los juegos anteriores de Supermassive, The Quarry está claramente hecho por y para gente que ama las películas de terror. Desde el principio construye poco a poco la tensión y la atmósfera, y consigue implicarte pidiéndote constantemente que tomes pequeñas decisiones que guiarán a su reparto adolescente de posibles víctimas. Cuando la sangre empezó a salpicar, cada elección parecía un paso más en un desastre imparable, y eso hacía casi imposible soltar el mando. Sin embargo, al volver a jugarlo una segunda vez, fue imposible ignorar lo poco interactivo que resulta en realidad buena parte de The Quarry. Como secuela espiritual de Until Dawn, es una película mejor, pero un juego peor.
Sigues la historia de nueve monitores de campamento que se quedan atrapados en el bosque una noche más al final del verano, sin nada que hacer salvo montar una última fiesta antes de volver a sus vidas. Algo los acecha desde la linde del bosque (cómo no) y tus decisiones determinan cuáles de los monitores, si es que alguno, lograrán sobrevivir a la noche. Este planteamiento superpone tres tramas de terror bastante de manual a medida que avanzas, pero se nota que Supermassive Games se divirtió mucho ideando cómo conectarlas. Mientras juegas puedes creer que estás en un tipo de película de terror, pero a menudo estás en otra.